¿Cuántas vidas se marchitan en una muerte? ¿Cuánto dolor se encierra en la incertidumbre? ¿Cuántas dilaciones sumaremos hasta conocer la verdad?. Las víctimas y familiares del accidente aéreo del vuelo JKK5022 con destino a Las Palmas de Gran Canaria están sufriendo las respuestas a dichas interrogantes. Desde el inicio, su dolor se acrecienta con la falta de información sobre el accidente y, aún hoy mucho más, cuando Spanair le ha dejado claro que nunca conocerán la verdad. Nunca sabrán lo que realmente sucedió y qué causas lo motivó… Así lo corrobora Javier Mendoza, subdirector general de Spanair.
Con solo comparar las declaraciones de este ejecutivo a los familiares en el día de ayer y en el día de hoy llegamos a esta conclusión; pues, ayer les dijo a los familiares en cuanto a la supuesta influencia del fallo mecánico del MD-82: “Todos pensamos que no, que esto no es suficiente para que este avión tenga un accidente tan grave, pero en las cajas negras, a las que no tenemos acceso, puede estar la clave de lo que pasó”; y hoy les afirma que “las grabaciones, nunca se harán públicas” porque las conversaciones de los pilotos que están grabadas en las cajas negras del aparato están sometidas a “un código de confidencialidad” y que únicamente servirán para avanzar en las investigaciones que llevan a cabo la Comisión creada a tal efecto por Aviación Civil y el Juzgado de Madrid encargado del caso. Pero este cretino qué se ha creído…¿Se puede ser más miserable?...
Este alto ejecutivo de la compañía lleva razón al decir que la clave o las claves pueden estar en las cajas negras (tanto en la de grabación de datos como en la de grabación de voz de cabina o en ambas) pero se equivoca al apelar al estricto código de confidencialidad que impedirá que se hagan públicas dichas grabaciones salvo para los investigadores del caso. Las víctimas y sus familiares y el conjunto del resto de la sociedad han de conocer la verdad, tienen el derecho a conocer la verdad, deben reivindicar la verdad, y hay que conocerla cuanto antes, pero dudo mucho que no la sabremos hasta que se hagan públicas las grabaciones de las cajas negras; como precedente más reciente de publicación de las conversaciones de voz de cabina tenemos la del accidente aéreo del vuelo Binter 8261 del 29 de agosto del 2001 en el que murieron cuatro personas.
La búsqueda de la verdad y el conocerla es un elemento esencial de la humanidad de una sociedad y nadie ni nada puede oponerse a ello. Trampas y obstáculos no faltarán para ocultarla en ese camino de búsqueda, seguro, pero hemos de seguir todos al unísono hasta encontrarla; pues, conociéndola se mitigará en parte el inmenso dolor que causa la pérdida de seres queridos. A los familiares de las víctimas y a las propias víctimas, al igual que al resto de nuestra sociedad, no sólo hay que darle consuelo, apoyo y comprensión sino que hay que darle, por encima de todo, la verdad.
Muy pronto se ha empezado con ocultamientos, pues las víctimas se enteraron a los dos días de que existía un vídeo sobre el despegue y el accidente que debía estar en manos del juez encargado de la investigación y que ya había sido visto por el presidente del gobierno y cuatro de sus ministros, así como el gobierno de la comunidad de Madrid. No concibo que se haya hecho entrega de esta prueba preconstituida (la cinta de vídeo) al poder ejecutivo antes que al juez encargado de la investigación, que ahora deberá solicitar a los peritos la verificación de que no ha sido manipulada en esta ida, estancia y venida a la Moncloa. Con qué fin habrá que preguntarse la producción de este hecho que raya la legalidad y sobre la cual habrá de pronunciarse el Consejo General del Poder Judicial si recibiera una queja formal del juez encargado de la investigación; el presidente Zapatero y su equipo han hecho honor al aforismo del escritor norteamericano Mark Twain “Conoce primero los hechos y luego distorsiónalos cuanto quieras”, y así lo han aplicado: el presidente canario ha contado lo que el presidente Mark Twain Zapatero le había dicho que había visto en el vídeo “como el piloto apuró al máximo la pista para despegar cuando parece que perdía potencia antes del despegue”…es inconcebible que el presidente del gobierno emita juicios de valor sobre una prueba que debía haber estado en manos de la justicia.
El distorsionamiento de los hechos es un mal endógeno del gobierno de Mark Twain Zapatero, a saber: poseen los alarmantes datos estadísticos de la situación económica y no es crisis, es desaceleración económica; conocen el caos de la justicia española (sentencias pendientes de ejecutar, de los registros civiles, etc.) y nos dicen que nuestra justicia funciona mejor que la de la mayoría de los países de la UE; saben de las carencias inspectoras y controladoras aeronáuticas de la administración de nuestro país y crearon el febrero último la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) que no ha empezado todavía a funcionar por falta de recursos (35,6€ millones) y podríamos seguir en asuntos como terrorismo, inmigración, endeudamiento de las familias españolas, etc.
Señor Mark Twain Zapatero recuerde lo que decía Einstein…”La vida es muy peligrosa, no por las personas que hacen el mal sino por las que se sientan a ver lo que pasa”.